Propósito de año nuevo: Tener un propósito en la vida

“He cometido el peor pecado que un hombre puede cometer. No he sido feliz. Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados”. Con estos versos comenzaba José Luis Borges su poema El Remordimiento, que publicó en el diario La Nación en 1975 cuando tras una larga agonía fallece su madre. Algún día, más tarde o más temprano, todos vislumbraremos el final de nuestra vida y lo peor que nos podría pasar en ese momento es pensar que no hemos sido felices. Tenemos que evitar que algún día nos arrepintamos de no haber vivido la vida con la que un día soñamos. Pero aunque nos resulte extraño, el 98% de las personas no tiene un propósito en su vida, un sueño por el que luchar y hacerlo realidad. Porque una vida sin propósito es como navegar en el mar sin timón, sin brújula y sin carta de navegación, quedándonos a merced de las olas y las corrientes. Por tanto, si no queremos sentir la triste sensación que José Luis Borges experimentó al final de su vida, comencemos el nuevo año encontrando nuestro propósito y haciéndolo realidad.

¿Por qué es tan importante tener un propósito?

Todos sabemos que lo único permanente en la vida es el cambio continuo. Nadie tiene una bola de cristal para predecir lo que va a ocurrir y dibujar con antelación un camino en su vida sin alteraciones ni incertidumbres. Por tanto, necesitamos algo que nos vaya guiando en este viaje continuo hacía nuestro bienestar y felicidad. Si tenemos un claro propósito para nuestra vida, será como el mejor GPS del mundo, como una estrella polar que nos guía, cómo un ángel de la guarda que nos vela. Será nuestra inspiración para hacer un sueño realidad que transcienda a nosotros mismos. Nos marcará el camino a seguir, nos delimitará las líneas rojas que no debemos traspasar y nos ayudará a encontrar la mejor solución ante los problemas que nos vayamos encontrando.

Pero no es algo que sólo que se queda en nuestra consciencia, el tener un propósito transciende a los límites de nuestro cerebro porque acabamos somatizándolo en nuestro cuerpo. Algunos estudios revelan que las personas con un claro propósito en su vida viven más años y con mejor salud, pues por ejemplo, son un 240% menos propensas a sufrir Alzheimer. Adicionalmente suelen tardar menos tiempo en alcanzar sus metas,  toman mejores decisiones, y lo más importante de todo, son mucho más felices. Porque la verdadera felicidad no se consigue satisfaciendo nuestras deseos más materiales, sino siendo fieles a un propósito que merezca la pena.

¿Cómo podemos encontrar y definir nuestro propósito?

Detrás de grandes personas suele haber grandes propósitos. El Dalai Lama solía decir que nuestro principal propósito en la vida es ayudar a otros, y si no lo conseguimos, al menos no hacerles daño. Para Nestor Mandela era apoyar todo aquello que respeta y mejora la libertad de las personas. Martin Luther King soñó y luchó por unir a las personas y promover la igualad. La Madre Teresa de Calcuta recitaba un propósito de un simpleza y belleza únicas; no permitas jamás que alguien venga a ti y se aleje sin ser mejor y más feliz.

Siempre ayuda a tener referencias de grandes personas, pero como decía Thomas Alva Edison, la clave del éxito es 1% de inspiración y un 99% de transpiración. Con lo cuál, tenemos que dedicar algo de tiempo y esfuerzo en algo tan transcendental para nuestras vidas. Obviamente no pretendo daros un clase magistral ni anunciar que he encontrado una fórmula universal. Mi único humilde atrevimiento es compartir una receta que personalmente me han ayudado en esta reflexión tan íntima y aspiracional. Os animo a plantearos tres preguntas sencillas: ¿Qué se me da bien?, ¿Qué me apasiona? y ¿Qué me gustaría mejorar en el mundo? Cuando combinamos nuestro talento, nuestra pasión y nuestros sueños ocurre la alquimia perfecta para que encontremos nuestro propósito y comencemos a vivir la increíble experiencia de hacerlo realidad. La clave radica en ser auto-crítico y sincero con uno mismo para emplear todas nuestras capacidades y habilidades en aquello que nos apasiona, con el propósito de hacer algo que transcienda a nosotros mismos, y de esta forma, poner nuestro grano de arena para mejorar el mundo que nos encontramos. No nos olvidemos que antes de nosotros, ha habido personas que se han ocupado y preocupado en dejarnos una sociedad con mayores niveles de prosperidad, bienestar y felicidad. Porque al final sólo tendremos la felicidad que hemos dado.

Steve Jobs seguramente lo contaba mucho mejor que yo: “Tenéis que encontrar lo que amáis. […] Si todavía no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os detengáis.[…] Vuestro tiempo tiene límite, así que no lo perdáis viviendo la vida de otra persona. No os dejéis atrapar por dogmas, no viváis con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitáis que el ruido de las opiniones ajenas silencie vuestra voz interior. Y más importante todavía, tened el valor de seguir vuestro corazón e intuición, porque de alguna manera ya sabéis lo que realmente queréis llegar a ser. Todo lo demás es secundario.”

¿Vives para trabajar o trabajas para vivir? ¿Coleccionas cosas o vives experiencias? ¿Sueñas tu vida o vives tu sueño? ¿Eres un ficha cuadrada en un hueco redondo o una ficha redonda en un hueco cuadrado? ¿Quieres ser el mejor en lo que haces o ser feliz con lo que haces? ¿Haces siempre lo que quieres o quieres siempre lo que haces? ¿Te suelen recordar por lo que dices, por lo que haces o por lo que haces sentir? ¿Tienes un propósito para 2016 o un propósito para el resto de tu vida?

Feliz año a todos !!!

Os deseo un 2016 lleno de felicidad y de mucho serendipity  🙂

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